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¿Quién debe pagar el traspaso de un vehículo?

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Tener claro quién debe pagar el traspaso de un vehículo es esencial. Por norma general y costumbre, el comprador es quien paga los gastos del traspaso de un vehículo (Tasa de la DGT y el ITP). Sin embargo, al no haber una ley que lo imponga obligatoriamente para las tasas, comprador y vendedor pueden pactar compartir los gastos.

El desglose exacto: ¿quién paga qué?

A la hora de realizar la transacción, cada parte asume determinados cargos. El comprador concentra la mayoría de los gastos asociados al cambio de titularidad. 

El principal es el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), que se liquida mediante el modelo 620 o el 621. Esto último depende de tu comunidad autónoma y de la retención que aplica en ella.

Además, el comprador debe pagar la tasa de tráfico de la DGT, cuyo importe ronda los 55 euros por turismo. A esto debes sumar los honorarios de la gestoría si decides contratar a un profesional para tramitar la documentación. Así, evitas tener que realizar desplazamientos o cometer errores administrativos, que pueden ser muy caros.

En cuanto al vendedor, este debe asegurarse de que el vehículo está libre de cargas antes de la transacción. Le corresponde pagar el Impuesto de Circulación del año en curso, pues sin cumplir tal requisito no puede realizarse la transferencia de manera correcta.

Otro aspecto importante que atañe al vendedor es que debe responder ante posibles multas, embargos o sanciones asociadas al vehículo. Asimismo, lo ideal es que entregue el coche con la ITV en vigor, sobre todo si tiene más de cuatro años y va a circular de forma inmediata tras la venta.

¿Cuánto cuesta en total un traspaso?

El coste total de transferir un coche varía en función de diferentes factores. Su valor, la comunidad autónoma donde hagas los trámites o si recurres a una gestoría son algunos ejemplos. 

En términos generales, podrías tener que asumir un precio final de entre 150 y 400 euros, aunque en vehículos de alta gama puede superarse esas cifras.

El gasto más importante que se debe afrontar es el ITP, que se calcula sobre el valor fiscal del vehículo y que cambia entre comunidades. Para que te hagas una idea, el porcentaje oscila entre el 4 y el 8 %. Por ejemplo, si tu coche está valorado fiscalmente en 5000 euros, el impuesto a pagar sería de unos 200 o 400 euros.

Al mismo tiempo, tienes que sumar la tasa de transferencia de la DGT y los gastos de gestoría si la contratas, que aumentan entre 80 y 150 euros el precio final. Esto último depende del servicio que escojas y de la complejidad de la operación que se vaya a realizar.

Diferencia: particular vs. concesionario

El proceso cambia mucho si lo realizas con un particular o en un concesionario. En el primer caso, el comprador y el vendedor deben repartirse las obligaciones fiscales como ya has visto. Asimismo, conviene que revises con cuidado el estado legal del vehículo, sus posibles cargas, multas o embargos antes de firmar el contrato.

En cambio, al realizar el proceso en un concesionario, disfrutas de mayor comodidad y sencillez. Lo normal es que el establecimiento se encargue de preparar el contrato, tramitar el cambio de nombre y presentar toda la documentación ante la DGT. 

De hecho, en la mayoría de operaciones, el coste de transferencia se incluye en el precio final del coche.

Plazos y multas

El comprador dispone de un plazo máximo de 30 días para formalizar el cambio de titularidad del vehículo ante la DGT. Durante dicho periodo se debe pagar el ITP, reunir la documentación necesaria y completar la transferencia. 

Si no cumples con los plazos, puedes enfrentarte a incidencias administrativas y hasta con dificultades para asegurar o vender el coche.

Por su lado, el vendedor tiene la responsabilidad de notificar la venta en un máximo de 15 días desde la firma del contrato. Este trámite es muy importante porque sirve para dejar constancia oficial de que el coche ya no pertenece al antiguo titular. 

De no hacerlo, el vendedor podría seguir recibiendo multas de tráfico, impuestos o reclamaciones relacionadas con infracciones cometidas por el nuevo propietario.

Además, ten en cuenta que circular con un vehículo cuya transferencia no se ha completado o registrado puede generar complicaciones legales. Por ejemplo, tendrías que afrontar problemas con el seguro en caso de accidente.

Consejos de negociación

  • Definir quién paga cada gasto desde el inicio. Es recomendable acordar de forma previa quién asumirá el ITP, la tasa de Tráfico o los honorarios de gestoría.
  • Reflejar todos los acuerdos por escrito. El contrato de compraventa debe indicar de manera expresa quién pagará la gestoría o si los gastos se repartirán entre comprador y vendedor. Esto ayuda a evitar discusiones posteriores.
  • Solicitar un informe del vehículo. Antes de firmar, conviene pedir un informe de la DGT para comprobar cargas, embargos, reservas de dominio o incidencias administrativas.
  • Revisar ITV, impuestos y mantenimiento. Un vehículo con la ITV al día y sin deudas pendientes ofrece más seguridad y puede facilitar la negociación del precio.
  • Evitar pagos sin justificante. Siempre es recomendable utilizar transferencias bancarias o métodos de pago que permitan dejar constancia documental de la operación.
  • Firmar contrato y conservar copias. Ambas partes deben quedarse con una copia firmada del contrato y de toda la documentación entregada durante la operación.

En suma, determinar quién se encarga de qué pagos al transferir un vehículo es esencial. Procura tomarte tu tiempo y respeta los plazos legales. Así, evitarás todo tipo de problemas que podrían derivar en multas o en sobrecostes innecesarios.

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