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Cuando declaran tu coche siniestro total sin culpa, tienes que saber cómo actuar. Si no tuviste la culpa del accidente, no tienes que conformarte con el valor venal. La ley exige que la aseguradora contraria te devuelva a una situación patrimonial similar a la previa al siniestro, pagando el valor de mercado o sumando un 20-30 % de valor de afección.
¿Qué ocurre cuando la culpa del accidente no es tuya?
Cuando el accidente lo causa otro conductor, tienes derecho a reclamar los daños materiales y personales que hayas sufrido. La base jurídica se sustenta en el artículo 1902 del Código Civil. Este establece que quien por acción u omisión cause daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.
Sin embargo, demostrar la responsabilidad no tiene por qué ser sencillo. En muchos accidentes, en especial en los que no existen testigos, las aseguradoras intentan reducir costes cuestionando culpas o repartiendo responsabilidades. En situaciones como esta es cuando el atestado policial se vuelve fundamental.
El atestado constituye una prueba técnica y objetiva del accidente. Incluye datos sobre la posición de los vehículos, huellas de frenada, daños observados, declaraciones de los implicados y posibles infracciones cometidas.
Si bien no determina de manera judicial la culpa, tiene un gran peso probatorio ante las aseguradoras o en caso de juicio.
Tus tres grandes opciones
Ante un siniestro total en el que no tienes la culpa, puedes decantarte por tres opciones. A la hora de escoger entre una u otra exige que las conozcas a fondo y que reflexiones sobre ellas. Así, no te costará determinar cuál de ellas se ajusta a tu situación particular.
Aceptar la indemnización y entregar el coche
Es una de las situaciones más comunes. Implica aceptar la oferta de la aseguradora y entregar tu vehículo para que lo retiren de circulación o lo desguacen. El cálculo de la indemnización que te darán se realiza tomando como referencia el valor venal o de mercado del coche.
En el primer caso, el precio que se asigna al coche es el que tendría justo antes del accidente. Este depende de varios factores, como la antigüedad, el estado o la depreciación. Además, las cifras se basan en tablas, sean las GANVAM o las del BOE.
Si te ofrecen el valor de mercado, este reflejaría el coste de comprar un vehículo similar de segunda mano en ese momento. Asimismo, cuando no tienes la culpa, puedes reclamar un porcentaje adicional conocido como afección.
Quedarse el coche
En este caso, la aseguradora descontará de la indemnización el valor de los restos, es decir, el importe que tendría el coche accidentado para desguaces, compraventa de vehículos dañados o venta de piezas.
La lógica de la opción es simple: la compañía te paga, pero, como conservas el automóvil, resta lo que costarían sus partes.
¿Por qué optar por esta alternativa? Es interesante si el vehículo tiene un valor sentimental para ti, por ejemplo. También es frecuente elegirla en caso de que el coche sea antiguo, esté bien mantenido o la reparación pueda realizarse a un coste inferior al presupuesto oficial presentado por el taller.
La vía judicial (reparar y reclamar)
Puede considerar que la indemnización que te ofrecen es insuficiente, ya que quizás no te permita adquirir otro coche o porque sea posible realizar las reparaciones. En tal situación, existe la opción de arreglar el vehículo por tu cuenta y efectuar una reclamación judicial del dinero que has gastado.
El fundamento de la estrategia se basa en evitar el denominado enriquecimiento injusto de la aseguradora. En muchas ocasiones, las compañías intentan limitar la indemnización al valor venal del vehículo, aunque el coste de reparación sea superior.
Para aprovechar esta opción, el procedimiento consiste en adelantar el dinero de la reparación, realizarla y conservar todas las facturas, informes periciales y justificantes de pago. Luego se impone la reclamación judicial contra la aseguradora solicitando el reembolso del coste asumido.
Pasos para reclamar
- Reunir toda la documentación del vehículo. Conviene recopilar permiso de circulación, ficha técnica, contrato de compraventa si es reciente y cualquier documento que acredite el estado y valor del coche antes del accidente.
- Guardar facturas de mantenimiento y reparaciones. Las facturas de neumáticos nuevos, revisiones o mejoras recientes ayudan a demostrar que el vehículo estaba bien conservado.
- Solicitar copia del atestado policial. Si hubo intervención policial, el atestado puede resultar fundamental para acreditar la responsabilidad del contrario y evitar discusiones sobre la culpa.
- Contratar un perito independiente. Te permite obtener una valoración técnica propia del vehículo y de los daños. Este informe puede servir para negociar o preparar una reclamación judicial.
- Respetar los plazos legales. Tienes un año desde la estabilización de las lesiones o desde el siniestro en caso de daños materiales. Actuar con rapidez es fundamental para no perder tus derechos.
El diccionario de la indemnización
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- Valor Venal. Representa el valor que tenía el vehículo justo antes del accidente teniendo en cuenta su antigüedad y depreciación. Lo recogen las tablas GANVAM.
- Valor de Mercado / Reposición. Es el dinero necesario para comprar hoy un vehículo equivalente al siniestrado.
- Valor de Afección. Se trata de un porcentaje adicional que puede añadirse a la indemnización para compensar las molestias y perjuicios derivados de perder el vehículo.
En definitiva, procura actuar de manera decidida si sufres un siniestro total que no es culpa tuya. Y si la aseguradora no te ofrece una indemnización adecuada, en compramostusiniestro.es tasamos tu vehículo y te ofrecemos siempre un precio mejor.